Capítulo 10. Voy a buscar respuestas.
Fernando no esperó un segundo más. Se abalanzó sobre Valeria como un animal acorralado. La agarró del brazo con una fuerza brutal, sin importarle lastimarla. La arrastró hacia la puerta con violencia.
—¡Te vas ahora! —rugió él. Estaba completamente fuera de sí. El pánico le desfiguraba el rostro.
—¡Suéltame, me lastimas! —chilló Valeria, forcejeando y tropezando con sus propios zapatos.
Camelia se quedó congelada en el centro de la oficina. Las palabras de la mujer hacían eco en su cabeza como