—¿De verdad no lo quieres? —preguntó, la voz ronca, áspera. No era acusación… era desconcierto. Necesitaba una verdad que pudiera ordenar lo que sentía.
Sofía lo miró sin parpadear. No había dureza, solo una línea clara entre dos vidas que ya no se tocaban. Llevó una mano a su cabello, lo acomodó detrás de la oreja mientras respiraba hondo.
—Todo esto fue su elección —respondió, tono firme—. Él eligió creer en Clara. Él eligió alejarse de mí. Además, él eligió su vida, Martín. Y yo voy a respeta