El sonido de puerta cerrándose hizo que Miguel se estremeciera; se había quedado solo, sumido en un silencio que rugía con la fuerza de una revelación desastrosa. Las palabras de Vivian se repetían una y otra vez en la cabeza de Miguel, como si fueran un eco imposible de borrar.
«La hermana malvada de Sofía… la que le quitó el antiguo esposo… la que hizo que casi ella perdiera a Lilly…»
Cada palabra de Vivian era un martillazo que resquebrajaba la realidad que él había aceptado como absoluta. ¿