Ethan
Me desperté con la luz fría de la mañana filtrándose a través de las cortinas pesadas, la enorme casa testigo silencioso de la tormenta que apenas comenzaba a disiparse. La respiración de Camila, profunda y rítmica, llenaba el cuarto con una presencia intangible que, a pesar de la distancia física, sentí como si me atravesara la piel. Sin verla, podía adivinar su postura, esa forma en la que parecía absorber la calma en medio del caos que parecíamos estar creando. La casa ahora era un es