Gracia soltó la mano de su padre en cuanto escuchó la voz de su madrastra. María entró acompañada de Lauren, y ambas la observaron de arriba abajo con burla evidente, disfrutando del aspecto descompuesto que mostraba.
—Mira la cara que trae, mamá —murmuró Lauren, apenas audible, pero Gracia la oyó con claridad.
—María. Lauren —las saludó con frialdad, sin molestarse en fingir cordialidad.
—¿Y cómo va todo con tu esposo, Gracia? —preguntó María, con ese tono venenoso que usaba cuando quería prov