Mariana parecía fuera de sí. No apartaba la vista de su teléfono, siguiendo con desesperación la ubicación del lugar que aparecía en la pantalla. Las manos le temblaban mientras murmuraba, una y otra vez, que se vengaría de Gracia.
Días atrás, mientras Fernando dormía, le había instalado un localizador de alta tecnología en el celular. No le fue difícil identificar el hospital donde estaba internada la abuela de Gracia. Sabía exactamente cómo hacerla sufrir.
Golpeó con fuerza las puertas del ho