Definitivamente, la reunión que Gracia tuvo con esas aves rapiñas había despertado en ella una nueva intención de mantenerse firme, sobre todo por Maximilien.
—¿Estás segura de esto? —preguntó Pandora con voz suave—. No quiero que te sientas obligada a cargar con algo que no te corresponde.
Gracia le sostuvo la mirada. Sus ojos ya no estaban nublados por el miedo ni por la negación. Había despertado. Al fin, llena de fuerza.
—No es una obligación, Pandora. Es lo correcto. No puedo quedarme de b