Frente a su pasado
Faltaban apenas dos días para dejar la ciudad. La mudanza estaba prácticamente resuelta y el billete de avión esperando en el cajón del escritorio de Maximilien. Sin embargo, había un nudo que Gracia no podía ignorar.
Esa mañana se levantó temprano, besó la mejilla de Maximilien mientras aún dormía y le susurró:
—Tengo algo pendiente. Vuelvo más tarde, por favor, quédate con Hope, te prometo que no tardo en regresar.
Él abrió los ojos, somnoliento, e intentó levantarse.
—Voy