Mariana, frente al espejo, arreglaba su cabello y pintaba sus labios con precisión. Acababa de regresar al país y, como Clara había investigado, había estado fuera con una identidad falsa. Sin embargo, nunca dejaba de estar atenta a cada movimiento que Gracia hacía. Incluso se había encargado de seguir su embarazo. Ahora, con Maximilien de vuelta, planeaba dar su golpe final.
—Entonces, Fernando, ¿estás conmigo o en mi contra?—preguntó Mariana con voz firme.
Fernando bebía de una botella, sumido