Los dos días siguientes pasaron con rapidez, y finalmente llegó el gran día del foro empresarial. Maximilien había salido temprano de casa, mientras Gracia permanecía en su taller, absorta en su pintura.
—Señora, ¿está ocupada? —la voz de Antonia la sacó de su concentración.
—Oh, Antonia, justo estoy dando los últimos toques a esta obra —respondió Gracia, sin dejar de observar su lienzo—. Dime, ¿ocurre algo?
Antonia esbozó una sonrisa traviesa y extendió las manos, entregándole una pequeña caji