—¿Lo sentiste, Maximilien? —Gracia sonrió mientras tomaba la mano inmóvil de él y la llevaba con suavidad hacia su vientre—. Nuestro bebé acaba de moverse otra vez, justo ahora, cada vez que pongo tu mano se mueve con más fuerza, ¿Qué crees que sea, niño o niña?
Estaba sentada al borde de la cama del hospital, hablándole con esa calidez suya que parecía abrir puertas incluso en el más profundo silencio. Aquel silencio que él no había roto en dos meses.
Llevaba una blusa sencilla, ajustada a su