Pequeños detalles de Christian.
El sol de la mañana se filtraba por las rendijas de las ventanas de la sala, que no cerraban del todo bien. La luz era tenue, grisácea, desprovista aún de claridad total. Afuera, el cielo permanecía pálido, como si no estuviera seguro de si iba a despejar o a nublarse.
Arabella abrió los ojos lentamente.
Sus pestañas largas temblaron un par de veces antes de alzarse por completo. Su visión era borrosa, nublada por la hinchazón de su rostro tras la bofetada de la noche anterior, que aún no term