Como un monstruo.
Dominic la llamó con ese tono de respeto, pero el apelativo sonó como una burla. Como un sarcasmo. Como si estuviera recordándole que, aunque estuviera casada con Christian, aunque fuera la señora Arabella Hale, aun así había disfrutado de su noche con él.
Bella apretó las manos sobre su regazo con más fuerza. Sus uñas cortas se clavaron en sus propias palmas. Dolía, tapi no lo sentía.
—Lo admito, señor —dijo Bella en voz baja, con los labios temblorosos y la mirada gacha, sin atreverse a mir