El rencor de Dom.
Bella caminó a paso rápido hacia la parada del autobús. Sus pasos eran apresurados, casi al trote. Sus delgados zapatos negros golpeaban el asfalto caliente, produciendo un rítmico golpeteo que resonaba en la quietud de la mañana. Su blusa blanca y sencilla ondeaba con el viento, su falda larga de batista rozaba el suelo y su larga cabellera negra volaba tras ella.
Bella no miró atrás. Tidak se giró. No se detuvo. Sabía que, de hacerlo, vería a Dominic de pie en medio del patio con los ojos de