Bella caminó hacia la puerta dan la cerró lentamente. El sonido de la madera chocando contra el marco resonó pesadamente en el silencio de la mañana. Giró la llave. Colocó la cadena de seguridad. Se apoyó contra la puerta, bajó la cabeza y cerró los ojos.
—Christian... perdóname. No sé qué hice mal. No sé por qué estás enojado. No sé qué debo hacer. Pero te prometo que me esforzaré por ser una mejor esposa. Me esforzaré por hacerte feliz. Lo intentaré —las lágrimas de Bella comenzaron a caer.