Christian el desdichado.
En la vieja casa de las afueras de Ashford Falls, Bella seguía sentada en la sala.
Se había cambiado de ropa. La camiseta gris oscuro de Christian, que le quedaba holgada, aún envolvía su cuerpo menudo y frágil. Llevaba la misma falda larga de batik de ayer. Su larga cabellera negra estaba recogida hacia atrás con una sencilla banda elástica.
Su rostro seguía pálido. Sus ojos, aún hinchados. El rastro de las lágrimas permanecía marcado en sus mejillas.
Había preparado el desayuno. Un café am