CAPÍTULO 53
Abril se sentó al borde de la cama, aun con la respiración alterada y el ceño fruncido. Luna cerró la puerta de su habitación con cuidado y se acercó a ella despacio, como si temiera quebrarla con un gesto.
—¿Entonces es cierto que te vas a casar esta semana? —preguntó Abril, con los ojos todavía húmedos, como si la información no terminara de hacer contacto con su mente.
Luna asintió en silencio, luego tomó las manos de su hermana entre las suyas.
—Sí… Lo decidí.
—¿Y así, sin más?