CAPÍTULO 31
El bullicio del edificio la recibió como un murmullo lejano. Luna cruzó el lobby con pasos decididos, intentando que su respiración se acompasara, y que su mente dejara de girar entre las palabras de Alex y la voz de Andrey resonando en su interior, aunque no la hubiera escuchado directamente.
Cuando entró en el área de su oficina, notó algo que no esperaba: las miradas. Disimuladas, pero presentes. Los ojos de sus compañeros la seguían de forma distinta, como si algo en ella se hub