Resbalé en la ducha y terminé desplomándome en el suelo frío, incapaz de sostenerme, incapaz incluso de reconocerme.
El agua caía sobre mi cuerpo sin descanso, mezclándose con la sangre seca, con los moretones, con las marcas que cubrían mi piel como un recuerdo insoportable de lo que me habían arrebatado.
Me sentía destruida.
Asqueada.
Rota de una forma que ni siquiera sabía explicar.
Con manos temblorosas, pasé mis uñas por mi propia piel, arañándome con desesperación, arrancando pequeños tro