Cuidar a Logan mientras yo misma estaba golpeada y adolorida no tenía nada de reconfortante.
Era un castigo. Uno lento, constante, que se me metía en los huesos.
Me sentía más cansada de lo normal. No era solo cansancio… era vacío. Como si alguien hubiera venido y me hubiera arrancado todo por dentro, dejando solo un cuerpo que seguía respirando por costumbre.
De hecho, estaba casi sin fuerzas.
Y Logan…
Seguía en la cama. Quejándose. Respirando como si el mundo entero le debiera algo.
Yo no hab