Me desperté con los gritos de mi madre atravesando la habitación como un rayo. Abrí los ojos de golpe y me incorporé en la cama, todavía atrapada entre el sueño y esa realidad que siempre llegaba a gritos.
Ella ya estaba allí.
De pie. Furiosa. Con esa mirada que no pedía explicaciones… exigía resultados.
—¿Tan difícil es para ti conquistar a ese hombre? —escupió, avanzando hasta la cama y arrancando las sábanas con brusquedad.
El aire frío me golpeó la piel, pero no fue nada comparado con la pr