Llamé a Nicola un par de veces, pero no contestó el teléfono. Tenía que parar esos juegos, esos que solo me estaban destrozando a mí.
Ya estaba cansada. Cansada de que mi padre siempre se desquitara conmigo, de que me cargara con culpas que no me pertenecían, como si yo fuera el saco donde vaciar todo lo que él no quería enfrentar. Cansada de pagar por errores que no eran míos.
Ya no más.
Tomé mi bolso y salí del apartamento. La decisión ya estaba tomada: iba a ayudar a Logan a salir del país…