39: Te hare pagar. (Nicola )
Llegué a la empresa y saludé a mi secretaria. Ella me devolvió el saludo con una sonrisa breve, pero su expresión cambió casi de inmediato.
—En su oficina lo está esperando Antonio Villalba.
Fruncí ligeramente el ceño. Se me hizo extraño. Sí, compartíamos negocios, pero Antonio no era el tipo de hombre que aparecía sin avisar.
Caminé con paso firme hasta mi oficina y abrí la puerta sin anunciarme.
Antonio estaba sentado, mirando a la nada, como si estuviera perdido en sus propios pensamientos.