XIMENA
—Aguarda, Ángelo, es en serio, no puedes pretender que todo vuelva a ser como antes, como por arte de magia, por esa varita mágica que me observa con ese solo ojo—; Ximena se quedó inmóvil, una parte de ella quería avanzar hacia él y otra salir corriendo, despedazar las paredes con las uñas y correr sin destino, hasta que el océano la frenara.
—Linda, cálmate, estás muy tensa, no estuviste de esa manera en tu primera vez. Vamos a hacer algo que ya hemos hecho muchas veces; recuerda lo bi