El sol de la tarde bañaba la majestuosa mansión de los Rossi en Calabria, cuando el silencio fue roto solo por el chirrido de los neumáticos sobre el gravel. La luz, sin embargo, no lograba disipar la tensión que, antes de descender de los vehículos, envolvía el ambiente como un manto pesado. El aroma a salvia y tomillo silvestre se mezclaba con el perfume de los cítricos del jardín, creando una atmósfera cargada de nostalgia y secretos familiares.
Isabella, Marco y Alessandro descendieron prim