Mundo ficciónIniciar sesiónSAGA: LUNA CRECIENTE. LIBRO 2 "A veces, las almas destinadas a estar juntas realmente no lo están". Dos almas, una unión y dos caminos. Ella huye para que él no la encuentre. Él la busca desesperadamente. Ella quiere olvidar todo lo que vivió. Él la quiere devuelta. Ella es humana. Y él es un licántropo. Ella era antes la mujer que quería olvidar su pasado y tener una vida feliz, pero ahora es la humana que escapa de las garras de su alma gemela. Él antes era el lobo que se disfrazó de oveja, pero que un día se hartó y decidió mostrar verdadera forma, pero ahora es el lobo que se arrepintió demasiado tarde y busca a su amada desesperadamente. ¿Tú que crees que vaya a pasar?
Leer másMAIA COOPER.Horas antes.¡No, no, no, no, no!¡Esto no puede ser verdad!Veo como la tercera prueba de embarazo ha salido positiva y eso no me hace tener más dudas y esperanzas.Está confirmado, estoy embarazada.¿Lo peor? Es que es el bebé que espero es de un monstruo que me ha arruinado la vida y que estoy segura que de alguna u otra forma hara lo mismo con su hija o hijo.Sé que debería de alegrarme de que voy a tener a alguien que me haga compañía independientemente de quién es su padre, pero para mí eso es imposible.No quiero tener a este bebé, mucho menos porque sé que no va a crecer en un buen hogar ni tendrá una bonita familia, pero no puedo abortarlo porque Nicolás me tiene vigilada siempre y no me permite salir de la casa ni hablar con nadie nuevo sin estar él presente, tampoco puedo pedirle ayuda a alguien porque le irán a contar sobre el embarazo y él, obviamente, no me permitira abortar.A lo mejor estoy siendo egoísta y cruel, pero prefiero serlo mil veces a tener que
NICOLÁS COOPER.Marco al número de mi melodia nuevamente y cuando no me vuelve a contestar, decido marcar el de Amaris.—¿Diga?—¿En dónde está mi melodía? —voy directo al punto—. No me contesta.—Nunca lo hace —me recuerda—. Y sobre dónde está, está en su habitación, no ha querido salir en todo el día.—¿De nue...? —bufo frustrado—. Toca su puerta y dile que digo yo que si no está afuera para cuando llegue, le irá muy mal.—¿Y si no sale? —Lo hará —le digo—. No le gusta que la castigue y si no lo hace, no digas nada y vete de ahí, yo me encargo de ella.—Entendido —me dice— ¿En cuanto tiempo llegas?—Maximo cinco minutos —le informo—. Bye.Le cuelgo y guardo mi celular en el bolsillo de mi pantalón.Esa mujer me va a escuchar.🌗🌗🌗🌗🌗—No ha querido salir —me dice Amaris una vez que me ve caminando por el pasillo en dónde está mi habitación y la de mi melodia—. Y ya ni siquiera quiere hablar para insultarme.—Yo me encargo —le digo y tocó fuertemente la puerta— ¡SI NO ABRES LA MA
MAIA COOPER.Juego con la comida en el plato muy aburrida.—Nicolás llega hoy en la noche.—¿Ah, sí? —hago que la albóndiga ruede un poco por el plato—. Que mal.Escucho como Amaris suelta un suspiro.—¿Te encuentras bien? —me pregunta.—No preguntes cosas que no te interesan —le digo.—Realmente me interesas —suelto un "sí, claro" sarcástico—. Eres mi cuñada.—Desgraciadamente —le digo—. Y aunque seamos cuñadas, eso no significa que te tenga que importar, al igual que tú no me importas en lo más mínimo.—Maia...—Maia, nada —la interrumpo y alejo un poco mi plato—. Se me quitó el apetito, provecho.Me levanto de la silla y salgo del comedor azotando lo más fuerte posible la maldita puerta.—¿Por qué estás tan enojada? —ruedo los ojos con molestia cuando escucho que me sigue—. Maia, te estoy hablando.—Y yo te estoy ignorando —le digo—. Mejor no pierdas tu tiempo y vete a otro lado.—Sabes que puedes confiar en mi —suelto una risa sarcástica—. Somos amigas.Me detengo en las escaleras
MAIA CARRIZALES.—¿Recuerdas el trato?—Sí —le respondo.—Muy bien —me dice—. En cuanto acaben de conversar, gritas avisándolo, ¿entendido?Asiento con la cabeza antes de que Nicolás salga de la oficina y que la puerta de esta, unos minutos después, vuelva a ser abierta, solo que está vez entran dos guardias custodiando a Cameron.Me levanto de la silla y espero a que le quiten las esposas para que Cameron venga a abrazarme rápidamente y yo le devuelva el abrazo.—¿Estás bien? —me pregunta preocupado una vez que nos separamos.—Eso debería de preguntártelo yo a ti —le digo y lo escaneo con la mirada—. Te ves bien.—Eso no importa —me dice— ¿Te encuentras bien? ¿Él te ha...?—Eso no importa ahora —lo interrumpo— ¿Cómo están los demás?—Bien —me responde.—Me alegro —le digo—. Yo... Me entere de que Sarah está embarazada, felicidades.—Gracias —me dice—. Felicidades también a ti, futura tía.—¿Y cuánto tiene de embarazo? —le pregunto.—Seis meses, casi siete —me revela—. Estamos esperan
Último capítulo