La mansión Moore relucía bajo el brillo de las luces cálidas y el susurro de copas que tintineaban en la antesala. Beatrice, impecable como siempre, recibía con sonrisa diplomática a cada invitado. La cena estaba servida, los cubiertos perfectamente alineados, y el ambiente... cargado de más tensión que celebración.
Cuando Isabelle y Noah cruzaron la puerta, todos los ojos se dirigieron a ellos. Sonrieron por compromiso. Nadie podía sospechar lo que no querían que se supiera, aunque sus pasos