Isabelle, Camille y Lucie regresaban de su recorrido por el centro comercial, aún con la emoción de los vestidos y la despedida de soltera flotando entre ellas.
Al entrar, se acomodaron en la sala principal, donde los sillones de terciopelo y la luz cálida creaban un ambiente perfecto para seguir conversando. Isabelle se quitó los tacones y se sentó con las piernas cruzadas, mientras Camille se servía una copa de vino y Lucie se dejaba caer en el sofá con una sonrisa traviesa.
—Entonces… —d