Camille, Lucie e Isabelle caminaban por el centro comercial, entre escaparates brillantes y vitrinas que reflejaban la luz de la tarde. Las tres iban conversando animadamente, cuando a lo lejos, en una boutique de vestidos de novia, vieron a Celeste. Estaba acompañada por su madre, revisando telas con atención.
Lucie se detuvo.
—¿Deberíamos entrar? No sé si sea correcto.
Camille frunció los labios.
—No sabemos si Celeste se va a molestar. Tal vez quiere privacidad.
Isabelle, que había