El yate atracó en el muelle de Filey. La brisa salada golpeaba con fuerza, como si el mar quisiera cerrar el capítulo por sí mismo. Escoltas de la seguridad privada de James esperaban en tierra firme, listos para llevarse a Frank.
Antes de que lo bajaran, Noah se acercó, aún cojeando, con el saco que Damián le había entregado colgando de sus hombros. Su rostro estaba marcado por los golpes, pero su mirada era firme.
Frank lo vio venir y sonrió con cinismo.
—Mírate. El Moore que nunca debió e