La luz entraba tímidamente por los ventanales de la habitación principal en Ashfield Hall. Isabelle abría los ojos despacio, abrazada al torso de James, su rostro descansando sobre su pecho, escuchando ese ritmo constante que la calmaba más que cualquier palabra.
James también estaba despierto, pero no se había movido. Solo había permanecido así, con los brazos rodeándola, como si el mundo externo no tuviera permiso de entrar aún.
—No quiero que se acabe este momento —susurró Isabelle sin abr