James aún sostenía a Alex en brazos, como si el tiempo se hubiera detenido justo ahí, en ese abrazo que parecía contener años de espera.
Alex se separó un poco, lo suficiente para mirarlo a los ojos.
—Me llamo Alexander Moore —dijo con voz firme, como si fuera una presentación oficial—. Pero todos me dicen Alex… de cariño.
James sonrió, conmovido por la formalidad espontánea.
—Es un verdadero honor conocerte, Alexander Moore.
Alex sonrió con orgullo. James bajó la mirada y notó las bo