La cena en la mansión Moore se preparó con una elegancia brutal. La mesa larga, decorada con velas en candelabros antiguos, platos de porcelana finísima y cubiertos con filo dorado, parecía lista para recibir a una familia aristocrática... o a un grupo de actores en plena función trágica.
Los invitados comenzaron a tomar asiento, entre murmullos suaves y miradas contenidas. Camille y Lucie se movían con una sutileza calculada, sus gestos como los de directoras tras bambalinas.
—James, ¿pued