El lago detrás de la mansión estaba quieto, como si el agua supiera guardar secretos. Isabelle estaba sentada en el borde de la plataforma de piedra, con los pies cruzados y el teléfono en la mano. El aire era fresco, pero no lo sentía. Su mirada estaba fija en la pantalla, donde acababa de llegar un mensaje sin remitente claro.
*Video adjunto.*
**Texto:** *“Lo que vino después… mejor que lo imagines tú.”*
Isabelle abrió el video. Lo que vio la dejó sin aire: James, sin camisa, besando a