Los tres días siguientes a la llamada con Isabelle, James se mantuvo en silencio. No asistió a cenas, ni aceptó invitaciones. Se limitó a trabajar desde su oficina, revisando contratos, ajustando cifras, y evitando cualquier situación que pudiera alimentar rumores.
El miércoles por la mañana, mientras revisaba unos informes en la sala de juntas, Elena Voss entró con su habitual seguridad. Llevaba un vestido sobrio, pero su mirada era más inquisitiva que de costumbre.
—¿Puedo preguntarte alg