Los días en la mansión comenzaron a adquirir un ritmo distinto. James ya no estaba, y aunque su ausencia no se mencionaba abiertamente, se sentía en los silencios, en los espacios que antes ocupaba sin esfuerzo.
Isabelle se había volcado en el proyecto. Cada mañana se reunía con Damián en el salón de trabajo, donde los bocetos, carpetas y muestras de materiales se acumulaban como testigos de su avance. Noah también participaba, más desde lo logístico, pero con una disposición que Isabelle agr