El comedor estaba casi en penumbra. La luz del candelabro proyectaba sombras largas sobre la mesa vacía. Isabelle se había retirado sin mirar atrás. Beatrice y James la siguieron poco después. Solo quedaban Jonathan, Noah y Gregory, que permanecía en su sitio, como si su presencia pudiera evitar que algo se rompiera del todo.
Jonathan se sirvió otra copa, pero no bebió. Su mirada estaba fija en Noah.
—¿Vas a quedarte ahí sin decir nada? ¿Después de lo que le hiciste?
Noah no respondió de