James se dejó caer suavemente hacia atrás en la silla, con la respiración aún agitada y los pantalones desabrochados, jalando suavemente a Isabelle para sentarla en su regazo, ella trataba de recuperar el aliento mientras lo miraba con una mezcla de reproche y complicidad.
Él le dio un beso breve, apenas un roce cargado de intensidad.
—Supongo que… —sonrió con un deje burlón— no pudiste resistir más de dos días.
Isabelle puso los ojos en blanco y le dio un golpe ligero en el pecho.
—Ere