Kerim caminaba por las calles sin rumbo fijo, con las manos en los bolsillos y la mirada perdida entre la gente que pasaba. El aire fresco de la tarde no lograba despejarle la mente. Cada paso que daba estaba cargado de pensamientos que lo golpeaban una y otra vez.
“Tan duro fui con Zeynep… no quería hacerla llorar.”
Sacudió la cabeza con frustración.
“Pero ella debe entenderme. Yo no me esperaba nada de esto. Casarme por una promesa que mi padre le hizo a ese hombre… y luego convertirme en pad