La Carrera contra el Reloj
El eco de los tacones de Zeynep resonó levemente en el pasillo alfombrado mientras corría hacia la suite principal. Su respiración era agitada, no solo por el esfuerzo físico, sino por la adrenalina de haber burlado la seguridad y haber cerrado un trato con el diablo a espaldas de su marido.
Abrió la puerta de la habitación y se deslizó dentro, cerrando con el cerrojo silencioso. Miró el reloj digital en la mesita de noche: 23:15. Kerim y Emmir llegarían en cualquier