Siete años de silencio
La suite principal del ala este, aquella que durante siete largos años había sido el bastión del matrimonio entre Ariel y Emmir Seller, parecía haber sido sacudida por un terremoto personal. Las cortinas de seda pesada estaban cerradas, bloqueando cualquier rayo de luz que intentara ofrecer consuelo, sumiendo la habitación en una penumbra asfixiante que olía a perfume derramado y a angustia rancia.
Ariel no estaba sentada en el sofá, ni acostada en la cama. Estaba tirada