El vestíbulo de la mansión estaba en penumbra, iluminado solo por las lámparas laterales. La puerta se abrió y entraron Kerim y Zeynep.
El contraste entre el caos interno de la casa y la imagen que proyectaban ellos dos era abismal. Kerim entró primero, con el porte seguro de quien ha tomado una decisión. Zeynep entró después, con la cabeza alta, aunque sus manos aferraban su bolso con fuerza —el bolso donde guardaba el teléfono con la amenaza de Carlos—.
Para Baruk, verlos entrar fue como ver