No lo esperaba. No había anticipado que la ausencia de ese hombre, con su presencia imponente y su voz grave, con ese acento alemán que convertía cada palabra en algo amenazante, fuera a dejar un vacío dentro de mí, tan difícil de ignorar.
Esos últimos 10 días se convirtieron en los más largos de mi vida.
Maximilian había partido para la gira de cierre de campaña sin decirme nada, simplemente había salido de la casa señorial como si fuese a volver esa noche, pero no lo hizo.
“Nos vemos pron