Con las manos entrelazadas sobre el regazo y la tensión de alguien que ha ensayado lo que va a decir pero no está completamente segura de cómo empezar, Emmeline tardó demasiado en darme la razón de su visita.
Entretanto, yo la observé durante un momento antes de hablar. Era hermosa, de ese tipo de belleza que no necesita esfuerzo, que viene de la genética y de haber crecido en un mundo donde nadie es imperfecto. Pero había algo más en ella, algo que no encajaba con su imagen en mi cabeza: parec