Finalmente, Hendricks tomó aire y rompió el sello con cuidado. El papel suave crujió mientras lo desdoblaba, y las primeras palabras de April lo golpearon con una mezcla de nostalgia y confusión.
A su lado, Aiden se mantuvo en silencio, respetando el espacio de Hendricks, pero sin dejarlo solo en ese momento.
«Querido Hendricks,
Si estás leyendo esto, es porque ya no estoy aquí me ha pasado algo grave, para contártelo yo misma.
Nunca tuve el valor de decirte todo esto en persona, así que lo ha