Sus palabras provocan un silencio inicial. Su madre, sorprendida, es la primera en reaccionar, teme que Federico se vuelva loco y empiece a lanzarle a su hijo todo lo que le llegue a las manos.
—¿Borgoña? —pregunta, tratando de procesar la noticia—. ¿Significa que… dejarás Portofino?
—Así es, mamá. —Hendricks afirma con serenidad—. Aiden y yo queremos construir nuestra vida juntos, y Chablis es donde queremos estar. Es un lugar tranquilo, perfecto para Lía, y nos permitirá comenzar desde cer