—¡¿Que no me amas?!—le grita Hendricks lleno de impotencia al borde de llorar.
Hendricks se acerca rápidamente y toma a Aiden de las manos con fuerza, quitandole el café de las manos, obligándolo a mirarlo directamente a los ojos. La intensidad en la mirada de Hendricks es casi abrumadora, sus ojos azules arden con una mezcla de desesperación y amor que Aiden no puede ignorar.
—Hendricks me aprieta muy fuerte...duele—gime Aiden al sentir la fuerza de Hendricks.
—¿Como crees que todo esto me hac