Lazos inesperados. Capítulo 3: A la sombra de la verdad.
Eletta aferró con fuerza a su pequeño hermano, tenerlo en sus brazos le daba una profunda paz, lo amaba tanto, era tan hermoso, tan dulce. Desde el banco donde estaba, observaba a su padre, un pilar de serena fortaleza que ella siempre había admirado, estaba de pie junto al altar, con los ojos brillantes de promesas tácitas mientras miraba a Tanya, la querida amiga de Eletta que ahora estaba a punto de convertirse en su madrastra.
“Ay, Dios, mi mejor amiga es mi madrastra”, pensó y no pudo evita