Justicia equivocada. Capítulo 52. Una nueva vida.
El sol brillaba a través de las vidrieras, proyectando un caleidoscopio de colores sobre el antiguo suelo de piedra de la catedral.
Beatriz estaba llegando con el corazón golpeteando con fuerza de emoción contra su pecho. Sujetó un ramo de flores silvestres, contra la seda blanca de su vestido ajustado en la parte superior, pero suelto a la altura de la falda, para no estrechar su abultado vientre.
Comenzó a caminar de la mano de su padre, con una sonrisa capaz de iluminar el día, en el altar