Capítulo 32: Secretos revelados.
Finalmente, Alexander y su padre llegaron a la casa de su abuelo, una construcción robusta de ladrillo y tejado rojos. La fachada era testimonio de generaciones pasadas de Ferrari, de secretos susurrados entre paredes que conocían más historias de las que cualquier libro pudiera contar.
Su padre apagó el motor y ambos se quedaron un instante en el auto, respirando hondo.
—¿Estás listo? —preguntó su padre con una solidez en la voz que Alexander deseó tener.
—Sí, son tantas cosas… Eletta, Tanya…